¿ Dónde están las Lecciones Aprendidas?
¿Por qué nos resistimos a aprender respecto al manejo de emergencias?, es quizás una de las primeras preguntas que surge en un país catalogado como 7° de mayor riesgo frente a catástrofes naturales, de acuerdo al Banco Mundial.
6 eventos de gran magnitud han afectado a Chile en los últimos 6 años, sin embargo se suele escuchar que el próximo terremoto vendrá en 20 años más y para ello debemos prepararnos. Gran equivocación, si miramos lo antes señalado… el próximo terremoto perfectamente puede ser el próximo año.
Efectivamente, en los últimos años Chile ha tenido 5 terremotos de origen tectónico (Mamiña, Tocopilla, Aysén, Maule y Región de O’Higgins, este último el 11 de marzo de 2010). A esto se suma la erupción del Volcán Chaitén que destruyó la ciudad del mismo nombre, sin que sea necesario sumar a esto los temporales, inundaciones y menos las emergencias y catástrofes de origen humano, como fue el caso de la tragedia de Antuco.
Luego de esto, ¿cómo se comprende que no existan ni siquiera documento formales y nacionales donde se registren las Lecciones Aprendidas? cabe señalar que este tipo de investigaciones y documentos son parte esencial de la Gestión de Emergencias y responden a las recomendaciones básicas del Management en emergencias desarrollado en los últimos 40 años.
Por ello, creemos necesario buscar un poco más allá y fue así como Marta Martini, Psicóloga del equipo de FEMS, nos entrega esta Columna.
¿Por qué nos resistimos a aprender respecto al manejo de emergencias?
Resulta a lo menos curioso que en un país como el nuestro, donde con tanta frecuencia nos enfrentamos a diferentes situaciones de emergencia, tales como: inundaciones, terremotos, erupciones, entre otras, no seamos aún capaces de tomar con seriedad el asunto.
Una manera de explicar esta situación es querer creer que no vivimos en un país donde existen estos fenómenos, es decir, mientras no se produce una crisis todos vivimos como que no ocurrirá nuevamente, cómo que no existe.
Luego, cuando nos encontramos con la situación nuevamente, la realidad se impone y no nos queda más que salir corriendo y reaccionar sobre la base de la improvisación, para luego hacer el ejercicio de olvidar para poder seguir viviendo, y nuevamente hacer como que no se repetirá algo así, creando un círculo vicioso que parece nos cuesta romper.
Para aprender sobre el manejo de emergencias primero resulta imprescindible aceptar su existencia no sólo en el momento en que nos encontramos con ella, sino por sobre todo entre ellas.
Esto implica aceptar que no tenemos control sobre muchos fenómenos de la naturaleza, y que nuestra capacidad para mitigar sus efectos o prevenir su ocurrecia siempre serán limitados frente a una fuerza que nos supera, por lo cual implica dejar la omnipotencia y diferenciar las que no se encuentran en nuestras manos de las qué sí podemos y debemos manejar adecuadamente.
Se realizan muchos esfuerzos por predecir fenómenos naturales, sin duda información de importancia, sin embargo, junto a ello, me parece fundamental, de manera paralela, trabajar en construir mecanismos eficaces y eficientes en el manejo de ellas y en la reparación, en todas sus dimensiones.
Reparar es mucho más complejo que repartir dinero, eso es una parte pequeña de todo lo que puede significar para un ser humano perder años de trabajo, ilusiones, sueños. Vivir la pérdida, el duelo, en sus diferentes manifestaciones, requiere de espacio, tiempo, dedicación, respeto, entre otros.
¿Por qué será tan difícil aceptar la realidad? ¿Por qué será tan difícil ser respetuosos con el dolor del otro? Quizás, en responder de manera correcta estas preguntas, está el gran salto al desarrollo.








