¿Son los Grifos Contra Incendios los Culpables?: Mito o Realidad
La próxima vez que lean un diario o vean TV, presten atención a las noticias sobre algún gran incendio. Una frase que se repetirá en la nota periodística es el “problema” de los grifos para combate de incendios. Los comentarios de las autoridades de bomberos irán desde un “no habían grifos en el lugar”, “estaban muy lejanos”, “eran muy pocos”, hasta el mas común “que el agua de los grifos no fue suficiente” (poco caudal).
En países desarrollados como Canadá, EEUU y muchos en Europa, comentarios como estos, mencionados en forma reiterativa, le significaría al Comandante de Bomberos una reunión con el Alcalde de la ciudad para dar las explicaciones correspondientes. Esto sin mencionar la gran cantidad de cartas y llamadas telefónicas de los ciudadanos quejándose de la falta de profesionalismo y sobretodo del mal manejo y prevención de las emergencias.
De acuerdo a las normas NCh 691 y NCh 1646, la tubería de alimentación de agua para el grifo debe tener un diámetro mínimo de 100mm (NCH 691 – 7.4.2, NCh 1646 – 4.6.4.2) y el caudal mínimo debe ser de 960 Lpm[1] (NCH 691 – 6.2.2). De acuerdo a la regulación en Estados Unidos, el diámetro mínimo para grifos debe ser de 150mm (6 pulgadas) y la red de distribución de agua en areas de alta densidad (población y edificación) debe ser de un mínimo de 200mm (8 pulgadas).
El punto 6.2.2.1 de la norma NCh 691 dice que como alternativa y cuando la infraestructura lo permita (red de distribución, volumen de agua calculado y otros), la empresa sanitaria podrá emplear (instalar) grifos de 1.940 Lpm (500 Gpm aproximadamente). Estos volúmenes solo se han estimado en base al consumo de agua por parte de la población sin tomar en cuenta las necesidades que un incendio de proporciones requiere, pues en Chile no esta claramente definido un estimador para el calculo de caudales de agua para combatir un incendio.
Para un efectivo y eficiente combate de incendio, se debe calcular el volumen de agua que se necesita y para esto se requieren fórmulas matemáticas o estimadores. En EEUU, una de estas fórmulas, definida para propósitos de cálculo de riesgo para su uso por parte de compañías de seguros, es la “Needed Fire Flow” o formula de “Caudal Necesario para Fuego”,
NFFi = CiOi(X + P)i
El resultado esta dado en galones por minuto (Gpm) y en donde C es el factor de construcción, O es el factor de ocupación (depende de la combustibilidad de la construcción) y (X + P) es el factor de exposiciones (estructuras expuestas al fuego o con riesgo de ser afectadas por el fuego).
Independiente del resultado de la formula y de acuerdo al método ISO (formula anterior), el valor del caudal o flujo de agua que un grifo entrega no puede ser menor a 500 Gpm (1.900 Lpm), numero prácticamente inexistente en Chile.
Lamentablemente, bomberos deberá trabajar con los flujos reales que los grifos aporten. Considerando esto, hay dos casos. Primero, los incendios de pequeña magnitud, como lo son el típico fuego en casas o departamentos en los que solo se ve afectada una o a los mas dos habitaciones. Para estos casos, un flujo de 960 Lpm probablemente controlara la situación, siempre y cuando las líneas de ataque de agua (magueras) transporten esa cantidad de agua hasta el fuego[2]. El segundo caso son los incendios de mediano y gran tamaño como lo son los que afectan una casa completa o la de bodegas y construcciones habitacionales antiguas. En estos casos, el combate del incendio es afectado negativamente por la cantidad de agua que los grifos y a la red de distribución de agua son capaces de entregar. Con presiones de servicio mínimo de 1,5 kgf/cm2 (1,5 Bar o 21 psi) dado por la NCh 691 cualquier alternativa de usar mas de un grifo con un caudal de 960 Lpm es impracticable. Si a esto imponemos que para un incendio de magnitud se necesita del orden de los 2,000 a 4,000 Lpm para ser contenida (como mínimo), las imágenes de bomberos con líneas de agua que mas parecen de mangueras de jardín no debería sorprender a nadie.
Problemas de abastecimiento de agua son comunes no solo en países como Chile sino en países desarrollados también. Hay dos alternativas para aumentar el caudal de agua necesario. Uno es el uso de aguas abiertas (ríos, lagos, mar, piscinas). Las bombas en los carros de bomberos son capaces de utilizar fuentes de agua como los anteriores. De hecho, las capacidades nominales de las bombas se basan en la “succión”[3] desde aguas abiertas. Por ejemplo, el estándar NFPA 1901 (edición 2003), define como capacidad mínima de 750 Gpm para una bomba (carro bomba) que tenga como objetivo el combatir incendios estructurales. Esto significa que debe ser capaz de bombear 750 Gpm a 150 psi (10,2 Bar) desde una fuente de agua abierta.
Cuando las fuentes de agua están situadas a distancia del incendio, el uso de camiones aljibes es la solución más práctica. Ahora bien, el uso de estos vehículos en Chile es en general ineficiente y absolutamente poco práctico. Los camiones aljibes deben ser parte de una red de transporte de agua, en que se moverán desde la fuente de agua, para cargar, hasta el lugar del incendio para descargar su volumen de agua. Una característica crítica es el diseño del camión aljibe y dentro de este la capacidad de cargar y descargar agua a un flujo de 1,000 Gpm (3,800 Lpm).
Una aplicación de este último método (camiones aljibes) se utiliza comúnmente en casi todas las ciudades de Chile. El problema aquí es que se utilizan estos vehículos en forma pasiva, conectando y desconectando sus estanques directamente al estanque del carro de bomberos, muchas veces utilizando diámetros de conexión menores a los necesarios para maximizar la capacidad de bombeo. El correcto uso debe basarse en el calculo de los caudales necesarios para combatir el incendio, el numero de camiones aljibes, la fuente de agua (o fuentes de agua) y la distancia recorrida. La descarga del agua debe ser a piscinas especialmente diseñados para estos métodos y no conectarse directamente al carro de bomberos.
Con lo expuesto, hay tres áreas críticas dentro del tema. Los Cuerpos de Bomberos tienen varias falencias. Primero, existe un claro desconocimiento de las normas y regulaciones que rigen a los grifos en Chile. Hay una falta de entrenamiento y capacitación que permita un eficiente uso de los grifos y caudales de agua y que permita determinar y solucionar los problemas que aparezcan cuando las necesidades sean mas de las que uno o varios grifos puedan entregar. Finalmente, Bomberos de Chile tiene una mínima influencia sobre las normas, regulaciones y fiscalización al respecto. Si en alguna ciudad el Cuerpo de Bomberos descubre que la falta de agua es un peligro, este debería tener el suficiente peso e influencia como para que las autoridades obliguen a las empresas sanitarias a corregir dicho problema.
Las normas y regulaciones que determinan la instalación, uso y capacidad de los grifos debe ser mas precisas y definitivamente deben abarcar las necesidades de agua para incendios utilizando métodos usados en otros países (EEUU posee muchas normas sobre este y otros aspectos) o definir propios basándose en conceptos y estudios científicos. Deben considerar diferencias en zonificación, ya que los caudales necesarios para combatir una casa no serán tan grandes como para un incendio que afecte una bodega.
Dos actores importantes que en estos momentos no aparecen en escena son las compañías de seguros y los medios de comunicación. En EEUU, la ISO (Insurance Services Office) evalúa comunidades y sus servicios de protección contra incendios bajo tres criterios generales: Recepción y manejo de alarmas (10%), el departamento/cuerpo de bomberos como organización (50%) y la cantidad de agua disponible (40%). Esta evaluación sirve de base para las compañías de seguros para definir sus primas. Obviamente si la comunidad (o bien inmueble en particular) no posee una protección adecuada, los costos de seguros serán más altos. Desde el punto de vista de la compañía de seguro, sera menos costoso invertir en estudios y clasificación de riesgos, en apoyar el mejoramiento de los servicios de emergencia (bomberos) y en el cambio y re-evaluación de normas y regulaciones.
Los medios de comunicación deben cumplir un rol fiscalizador independiente. Los periodistas deben estar mejor preparados para las entrevistas de los oficiales de bomberos o sus relacionadores públicos. Al mismo tiempo es importante que manejen conceptos y posean conocimientos básicos de estrategia de combate de incendios y de administración de cuerpos de bomberos. Los reportajes de investigación necesariamente deben tener como objetivo encontrar problemas tanto en normas y regulaciones como en procedimientos de trabajo por parte de bomberos y presentar algunas soluciones.
En países desarrollados, extinguir el fuego es considerado una medida muy importante en la protección de la comunidad. En cambio en Chile aparentemente los servicios de emergencias son un “mal” necesario y de una importancia cuestionable por parte del Estado y la sociedad en general. Entonces cuando un incendio es causante de pérdidas económicas y sociales, ¿será culpa de los grifos?
Rodrigo Nicolau del Roure
Consultor Asociado, FEMS, EEUU
Referencias:
- NCh 1646 – 2004
- NCh 691 – 1998
- Fire Protection Handbook, edicion nº 18, 1997, National Fire Protection Association (NFPA)
- Structural Fire Fighting, B. Klaene – R. Sanders, 2000, National Fire Protection Association (NFPA)
- Introduction to fire pump operations, T. Sturtevant, 2da edicion, 2005, Thomson Delmar Learning
- Fire officer principles and practices, Jones and Bartlett Publishers, 2006
- Fire Engineering, April 2007, “Prepare to ensure a sufficient water supply”, Eric Bachman, Pennwell editions
[1] Lpm = Litros por minuto
[2] Existe en Chile un desconocimiento generalizado sobre hidráulica aplicada al combate de incendios por parte de bomberos, situación que influye en el cuestionamiento de la eficiencia de los grifos
[3] En la realidad las bombas no succionan, el agua entra por diferencia de presión entre el vacío creado dentro de la bomba y la presión atmosférica







