33 mineros permanecen atrapados en Mina San José, en el Norte de Chile

Publicado el 7 de Agosto de 2010     Categoria: Mineros Atrapados en Mina San José

Los equipos de rescate a las 16 horas del día sábado 07 de agosto aún hacen intensos esfuerzos por lograr llegar al lugar donde se encontrarían los 33 mineros, cuya situación se desconoce al no contar con comunicación desde que un derrumbe cerrara las vías de acceso al lugar donde se encontraban laborando.

Múltiples vocerías, incertidumbre, escasa o nula gestión de medios y del rumor, así como una débil planificación y gestión en torno a los familiares siguen develando las falencias del modelo de gestión de emergencias. A lo anterior se suma un problema estructural del sistema que opera en Chile, el centralismo.

Por dramática que sea la situación que se vive en esta emergencia, un elemento importante para evaluar lo anterior, es la gran participación de personeros del nivel central y escasa visibilidad del nivel local, dejando la impresión que una situación cuyas características debería llevar a un alcance de control local, rápidamente se ha visto superado escalando la emergencia a un nivel nacional, de lo cual se puede desprender que la primera línea no se encuentra debidamente preparada.

De esta manera, una vez más, vemos falta de estructuración de una gestión global ordenada donde se clarifiquen los liderazgos y roles. Es así como seguimos viendo voceros políticos entregando información técnica sobre las operaciones, así como técnicos en operaciones sin participación en la entrega de información que permita demostrar que estas tienen una lógica determinada, disminuyendo ansiedades, entregando información clara y fidedigna, dejando espacio mínimo al rumor e incertidumbre, tanto en los familiares como opinión pública.

Caso especial de mencionar es la excesiva concentración del manejo en las labores de rescate, las cuales corresponden a sólo una parte de la gestión y que por cierto tiene una evolución determinada. Asimismo existe  falta de claridad respecto que los familiares también deben considerarse como víctimas y por ende deben ser preocupación importante al momento de gestionar la emergencia. Ver como se repiten escenas de familiares sentados en rocas, sin abrigo, sin contar con un lugar debidamente habilitado para permanecer, recibir información periódica, hace que la contención social y apoyo a los familiares sean escasos. 

Por su parte la prensa, medios fundamentales para la contención social y fortalecimiento del liderazgo en momento de crisis, muestran dificultades para acceder a la información, incrementándose así la incertidumbre sobre lo que realmente ocurre y la creación de una atmósfera de secretismo que sólo afecta la credibilidad y confianza sobre lo que se está realizando.

Esta emergencia, que va acompañada de una seria crisis corporativa para la empresa minera y que seguramente impactará al sector  en su conjunto, permanecerá más allá del momento en que los equipos logren llegar al lugar donde se encuentran los 34 mineros, por ello pensar que la gestión de esta emergencia durará algunas horas puede ser un error, y es por ello que la empresa y autoridades deben establecer una gestión integrada y coordinada que permita adelantarse, que no sólo sea sino que también se vea, anticipar las situaciones que vienen, a fin de lograr a la brevedad un estado de control.

Por ahora, todos los esfuerzos deben estar enfocados a gestionar la emergencia, rescatando a los 34 mineros atrapados, dando refugio y compañía a sus familiares,  y con posterioridad es de esperar que se saquen lecciones aprendidas, se deje registro de ellas y se pongan en marcha medidas que permitan mejorar la gestión de emergencias en cada una de sus fases,  la Mitigación-Preparación-Respuesta- Recuperación, pues por más que realicemos prevención y disminuyamos las probabilidades de que ocurra una emergencia, debemos comprender que esa probabilidad nunca llegará a cero, por lo cual debemos desear lo mejor y estar preparados para lo peor.

Es de esperar que las organizaciones asuman también la responsabilidad que les cabe en tener Planes de Gestión de Emergencia y Continuidad del Negocio que vayan más allá de un mero ejercicio académico o un plan de evacuación.

El  Estado por su parte sigue con la tarea pendiente de normar, regular, desarrollar estándares y procedimientos, así como profesionalizar un área donde la incorrecta gestión pone en riesgo la vida de las personas, la continuidad de operaciones y por cierto la gobernabilidad de una organización, una institución, así como la confianza de los ciudadanos.

Por último uno de los más importantes desafíos sigue siendo comprender que todo modelo moderno de gestión de emergencias es solidario, participativo, comunitario, descentralizado y centrado en las personas.

Michel De L’Herbe

Consultor en Emergency Management & Business Continuity