Mineros: La anticipación no ha estado lo suficientemente presente

Publicado el 29 de Agosto de 2010     Categoria: Columna de opinión

Mina San José - Foto Exclusiva FEMS.cl

La alegría nos convoca y nos une, y por ende  esto nos lleva a un terreno complejo de manejar en lo público, especialmente cuando se trata de lograr un análisis serio que nos permita acercarnos a las tan necesarias lecciones aprendidas e incorporarlas al mejoramiento continuo, especialmente ahora cuando aún queda mucho por delante, pues tenemos a nuestros 33 viejos a 700 metros de profundidad.

Ya habrá tiempo de otros relatos y columnas, cuando se aquieten los ánimos y exista mayor disponibilidad a romper la habitual autocomplacencia en la cual solemos caer….esa gran amenaza al aprendizaje, que cuando de vidas se trata puede transformarse en un asesino silencioso.

Por ahora, sólo quiero hacer referencia a un hecho que considero primordial y que aún es tiempo de abordar.

Somos una sociedad en transición que está permanentemente sujeta a contradicciones  culturales que mezclan atributos propios de una nación moderna con vestigios y rezagos de una nación sub desarrollada.

Somos esa rara mezcla entre la media agua y la antena satelital. Esa sociedad que va del ranking a la Sra Juanita.

Por ello cuesta pensar que con el desarrollo que hemos logrado, nuestra cultura de la anticipación sea tan precaria. El problema es que cuando dicha situación ocurre en una emergencia, entre equipos del más alto nivel, donde además se encuentran las máximas autoridades, es más complejo aún, pues estamos frente a un gran desafío, rescatar en el más breve plazo a 33 mineros, mitigar su dolor y el de su familia.

Hoy celebramos, pero queda mucho por delante y si esa falta de anticipación permanece podremos encontrarnos frente a situaciones tan dramáticas como aquél sábado donde un segundo derrumbe al interior del túnel, no sólo derribó una gran muralla, sino también desmoronó la moral de quienes gestionan esta emergencia, al punto que la familias con angustia y desesperación comenzaron a ver cómo rescatistas abandonaban el campamento, aspecto que en sí mismo da para otro artículo y que sólo deseo recordar que en emergencias “el rescatista es el último y el que apaga la luz”.

Esta situación era esperable, pues en estructuras colapsadas y operaciones de búsqueda y rescate es posible prever  nuevos colapsos o barreras infranqueables, por lo cual si realmente ocurre un hecho como el señalado, no puede ser calificado como algo inesperado, ni menos considerarse un fracaso, tema que me cansé de explicar en los medios de comunicación. Es por ello que en estas operaciones es buscar, buscar y buscar, hasta encontrar, teniendo siempre un plan A-B-C y si es necesario hasta la Z.

Por ello en Emergency Management, la unidad funcional de Planificación es la que construye permanentemente la “inteligencia” para la gestión del incidente, pero claro, solemos embriagarnos con la operación.

La falta de anticipación ha sido recurrente. Es así como al inmovilismo que siguió al derrumbe del sábado, se vio agravado por la falta de un plan B que llegó a las 24 horas. Cuando falló la primera sonda, surgió la incorporación de un geófono y se anunció el ingreso de la geofísica en su esplendor. Pero cuál fue mi sorpresa cuando dicho anuncio se realiza ante las familias y se complementa con el hecho que el profesional experto llegaría horas después, a pesar que dentro de lo esperado estaba que la sonda fallara y por ende existiera una perforación que no llegara a objetivo. Una vez ocurrido esto, recién se indicaba que dicho ducto tendría utilidad para la disciplina antes señalada. ¿Improvisación o simplemente el no compartir anticipadamente la información con las familias? Debo reconocer que ninguna de las dos posibilidades me parece una opción correcta.

Hemos visto que la máquina perforadora para realizar rescate vertical se instala con una semana de distancia al hallazgo de los mineros, y más aún todo indica que fue enviada a la mina una vez que se confirmaba la gran noticia, los 33 mineros estaban vivos…algo que claramente era anticipable y que sabemos ocurriría en algún momento, independiente de su condición.

Eficiencia y eficacia, son dos elementos fundamentales, especialmente cuando se trata de vidas humanas, de 33 mineros, de 33 familias que alcanzaron estar 17 días atrapados en la oscuridad de la incertidumbre, el dolor y la angustia, pero que siempre pudieron mantener encendida esa luz al final del túnel que los animaba a seguir adelante, aquella que sólo la mantenía viva la esperanza, que finalmente se transformó en el mejor nombre para ese campamento donde pude compartir con la gran familia minera.

Son ellos los que merecen los aplausos, los vítores  y las felicitaciones, son los que merecen que se realicen los esfuerzos por anticipar, son los que merecen que los recursos estén en el lugar antes que se necesiten, antes que deban entrar en operación, son ellos los que merecen que tengamos plan A-B hasta la Z, los que merecen saber  antes que nadie lo que se hace , y que en realidad se está haciendo lo correcto, lo mejor.

Espero que en alguna parte de nuestra memoria quede su enseñanza, eso nos hará mejores, pues son ellos los que nunca flaquearon, los que siempre nos recordaron que cuando se trata de la vida,  no se juega con probabilidades ni se espera  de manera resignada la intervención divida, son ellos los que nos enseñaron que si existe un ser superior, éste actuará por intermedio nuestro. Por todo esto y el por lo que queda por delante  merecen nuestra admiración, nuestro respecto, y nuestro compromiso en que no dejaremos a nadie atrás, tal como nos han enseñado durante este camino que aún no termina.

Michel De L’Herbe

Consultor

Emergency Management & Business Continuity